Ciudad de México, 21 de septiembre del 2026.- La frase la dijo sin rodeos y es la que se va a repetir toda la semana: "No hay peor traición que la de aquel que prometió cuidarte y terminó aliándose con los criminales".

Jorge Romero Herrera, presidente nacional del PAN, planteó castigar con cadena perpetua a los políticos con vínculos comprobados con el crimen organizado. Le llamó romper el narcopacto. Y le pidió al gobierno federal, dijo, abrir los ojos.

El argumento de fondo es geográfico. El dirigente sostiene que hay regiones enteras donde quien manda no es la autoridad electa. No dio la lista. Nadie la da nunca.

Falta lo importante. Una propuesta así necesita texto, artículo reformado y votos, y hoy el PAN no los tiene solo.

Visto de esa manera, la nueva estrategia panista es gato revolcado sobre lo que ya venía diciendo el PRI desde hacer varios años con respecto a Morena. La estrategia del tricolor es sencilla: repetir hasta la saciedad en supuesto vínculo entre Morena y grupos del narcotráfico.

En algunas partes de la sociedad mexicana el vínculo fue aceptado hace tiempo. Para los grupos especializados, cuando menos desde 2018 cuando Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia sobre la promesa de cuidar a los más necesitados.

Sin embargo, en algún momento de su campaña prometió que daría amnistía los grupos del crimen organizado para pacificar a la nación. Aunque después se desdijo, la promesa quedó marcada en la población.

El PAN del Romero quiere extender ese pensamiento a las clases populares que apoyan a Morena gracias a las pensiones que le llegan puntualmente a su cuenta bancaria.

Hasta que ese discurso no penetre esa capa poblacional, será poco más que una ocurrencia.