Hay futbolistas que sostienen a un equipo con el cuerpo. Salomón Rondón lo hizo dos veces en el mismo partido.
Los dos goles de su equipo en el 2-2 ante Xolos llevaron su nombre. El primero para meterse al partido, el segundo para no perderlo. En medio, poco más que agradecer.
El empate no cambia el panorama de ninguno de los dos. Pachuca sigue dependiendo de que su delantero aparezca; Tijuana, de sostener lo que consigue lejos de casa.
Un punto cada uno y una conclusión que ya se repite demasiado: cuando Rondón no marca, casi nadie lo hace.



