Antes de la alfombra roja hay un cuarto sin ventanas y una lista de miles de títulos.

Los grandes festivales reciben cada año más películas de las que cualquier persona podría ver en una vida. Un comité de selección las reparte, las visiona y va descartando. La mayoría de los envíos no llega a la segunda ronda.

Hay una regla que explica buena parte de las decisiones: para competir en la sección oficial, la película casi siempre debe ser estreno mundial o internacional. Si ya se vio en otro festival grande, queda fuera. Por eso los calendarios de estreno se planean con un año de anticipación y por eso a veces una buena película espera meses guardada.

Después entran los criterios menos escritos: el equilibrio entre países, entre directores consagrados y primeras obras, entre géneros.

Cuando usted lee que un festival "apostó" por cierto cine, detrás hay este proceso. Menos glamour del que parece y más hojas de cálculo.