Ciudad de México, 21 de septiembre de 2026.- El jueves, poco después del mediodía, el Banco de México publicará un comunicado de dos páginas. Casi nadie espera una sorpresa.

La razón está en un renglón: la inflación de servicios. Bajan los alimentos, bajan los energéticos, pero lo que cuesta un corte de pelo, una comida fuera de casa o una colegiatura sigue subiendo con terquedad.

Es el componente que más tarda en ceder y el que más mira la junta de gobierno.

En las mesas de análisis la lectura es parecida: recortar ahora daría una señal de relajamiento que después sería costosa deshacer.

Lo que vale la pena leer el jueves no es el número. Es el párrafo final del comunicado, donde la junta suele dejar dicho —a veces con una sola palabra cambiada— qué piensa hacer en la siguiente reunión.

De esta manera, se prevé que Banxico no mueva las tasas y se mantenga a la expectativa de lo que pasa en Estados Unidos, en donde por primera vez en tres años la Fed subió su tasa de referencia a un rango de 3.75% a 4.00%.

Esto ha hecho que un grupo de analistas especule con una posible alza que mantenga la diferencia porcentual en la tasa de referencias de los dos países, en donde México se mantiene en 6.50%.

Esta diferencia, argumentan la mayoría de los analistas, es suficiente para seguir haciendo al peso una moneda atractiva para inversionistas.