Hay Clásicos que se recuerdan por un nombre. Este se recordará por el de Armando González, que marcó las dos veces que Chivas necesitó marcar.
América pegó primero con Rodrigo Aguirre y volvió a ponerse arriba con Alejandro Zendejas. Dos veces mandó en el marcador. Dos veces se lo empataron.
El 2-2 deja a los dos equipos con la misma sensación incómoda: haber estado cerca y no haberlo cerrado. En el vestidor americanista pesará el segundo gol concedido; en el rojiblanco, la ilusión de que su delantero apareció donde debía.
El resultado no ordena la tabla. En un Clásico, casi nunca es eso lo que se juega.



